Comenzando el viaje
Antes de comenzar a dejarnos llevar por la carretera, teníamos que hacernos de algunas proviciones, porque la idea era durar al menos una noche fuera de la ciudad; así que lo primero en mente era comprar cerveza, ya que sin ésta seguramente nos volveríamos locos.Terminando de llenar la hielera nos pusimos en marcha, no sin antes acordar comprar víveres en alguna tienda de Manzanillo, ya que solamente llevábamos 4 latas de atún que yo había metido a la mochila antes de salir de mi casa.
Llegamos a una gasolinería que está a la salida de Colima, por la avenida Rey Colimán, la cual, por cierto, tiene exageradamente alteradas las bombas, ya que en el medidor de la camioneta no se reflejó la cantidad que le habiamos invertido, en pocas palabras nos robaron!!, siendo éste detalle el primero de muchos que no olvidaremos.
Estando el tanque con gasolina suficiente dimos inicio a nuestro escape hacia un futuro incierto, comiendonos el horizonte con las llantas que parecian tener hambre de carretera. Fué en el camino en donde decidimos cuál sería la playa destinada a recibirnos, y mi sugerencia resultó ganadora, eligiendo "Peña Blanca", lugar desconocido para los 3 y probablemente para más de uno que lea ésto.
Durante el camino, para interrumpir el silencio comenzamos a hablar cosas tal vez no muy interesantes, pero buenas para aligerar el tiempo. Creo que yo los aburrí con mis pláticas de los grupos guerrilleros en México en los sesentas y setentas (para variar) pero no lo pude evitar.
La llegada

Así, después de poco más de una hora llegamos a Manzanillo, y con nuestra llegada se disipó el compromiso de abastecernos de comida, porque continuamos hasta llegar a la playa, no sin antes preguntarle a la gente el lugar exacto, porque como mencioné, no lo sabíamos. Después de dar mil vueltas en un tramo de 1 km. y de meternos a brechas equivocadas, al fin nos topamos con el camino que nos conduciría hasta el lugar.
Al ver los alrrededores del camino llenos de un verdor selvático nos emocionamos, y pasando unos minutos se nos hizo un poco largo, pero más aún cuando alcanzamos a ver en la lejanía que la playa estaba bastante retirada, y por consiguiente estaría casi desierta.
Sin embargo, continuamos optimistas, esperando

encontrar un paraíso terrenal; y nuestras ideas no estaban tan equivocadas, porque al llegar, descubrimos un lugar bastante agradable, de arena amarilla y un mar que retaba, desafiante.
Despues de explorar un poco la playa, encontramos un cadaver de una tortuga marina debajo de unas enrramadas viejas, el cual le dio al ambiente un aire de nostalgia, de un sentimiento tan raro que no era otra cosa que una advertencia a lo que estaba a punto de suceder.
Mirabamos a un lado y otro de la playa, hasta que pudimos ver a lo lejos a un grupo de personas, algo asi como una familia y decidimos ir a hechar un vistazo, además de que había unos riscos que tenian la pinta de dar unas buenas fotografías. Caminamos hasta llegar y les parecimos indiferentes, entonces optamos por subir una pequeña colina tan verde como los caminos anteriores, que nos permitiría tener una vista del otro lado.
Sin pensarlo demasiado comenzamos a subir, hasta con las cuatro extremidades ya que el camino era bastante inclinado y resbaloso.
Continuamos cerca de unos 60 metros en ascenso, lo que provocó que llegaramos a la cima en condiciones pésimas, hasta con un grado de mareos a falta de una condición física buena, pero a pesar de ello, quise bajar hasta el otro lado para saciar mi curiosidad, y con un cansancio muy pesado bajé, tomé unas fotos y volví a sufrir de mareos para devolverme a la cima, en donde estaban los otros 2 guajiros.
Sin más que hacer ahí arriba decidimos bajar, encontrándonos con más dificultades, ya que cualquier error nos podria costar al menos una fractura. Algo digno de contarse es que Adrian pisó una piedra y ésta se fué rodando hasta topar con el talón de German, pero más allá de eso, no pasó nada. Estando abajo, sudando a chorros y desgastados físicamente, nos dimos un chapuzón en las olas, sin pensar que ese fué el error mas grande que habíamos cometido en nuestras vidas hasta éste momento.

El primero en meterse fué German, seguido por Adrian y yo hasta el final, porque tenía que quitarme la bermuda y los zapatos. En el momento en que llegué junto a ellos me refresqué totalmente, pero entonces vi que Adrian gritaba: -German, vente para acá, ya estás muy lejos, yo aqui no piso-. German le hizo caso, pero al intentar regresar se dió cuenta de que no avanzaba nada, salvo hacia atrás siendo arrastrado por las corrientes que se hacían en los riscos que estaban a un lado. Adrian dice que le grité a él: - Adrian, agarralo, agarralo Adrian-, pero yo no lo recuerdo, aunque tal vez por la adrenalina del momento.
German se notaba más desesperado, y era lógico, puesto que cada vez se veía más alejado de los riscos, que era lo único que teníamos para aferrarnos y no ser jalados. Entonces, con toda la ingenuidad del mundo me lanzé hacia donde estaba, pensando tal vez que podría ayudarlo; nadé y al mismo tiempo la fuerza del mar me llevó hacia German, hasta que estube a un lado de él. Me decía: - ya no puedo-, entonces yo lo animaba a nadar hacia el frente, a pesar de que en ese momento los 2 estabamos en las mismas condiciones. Le agarre la mano y le dije: - hay que nadar y empujarnos con las olas-, pero éstas no hacian mas que pasarnos por encima. Solté su mano y le repetía que nadaramos hacia adelante, pero el estaba desesperado porque no tenia fuerzas,ya que se nos habian agotado en la subida a la colina, fué cuando la desesperación lo abarcó totalmente y comenzó a gritar pidiendo auxilio, a pesar de que yo lo incitaba a que dejara de hacerlo. Al ver su rostro comprendí cómo se sentía, y es que reflejaba una angustia enorme, casi a punto de darse por vencido. Esas facciones, ese rostro, nunca lo voy a olvidar.
Como lo vi tan angustiado y yo no podía hacer gran cosa también pedí auxilio a las personas que estaban en la arena, que para entonces eran espectadores de un acto que se conevrtiría en tragedia a todas luces.
Miré hacia mi derecha y me di cuenta de que poco a poco el mar nos empujaba a los riscos y le dije a German que nadaramos hacia ellos, yo así lo hize, moviendome tan torpemente que al final, me sirvió, porque llegué a ellos y me aferré; pero vi que German seguía en donde mismo y me impactó darme cuenta de eso, y sin esperarlo, una ola me arrojó otra vez al mar, pero al salir estaba no tan lejos del risco y me aferré de nueva cuenta, esta vez con todas mis fuerzas que vencí los azotes del mar, me puse en un lugar seguro y me convertí en otro espectador impotente y asustado, sin embargo, a pesar de que German estaba más lejos, me tranquilizé un poco al verlo de pié con el agua hasta el pecho sobre algún otro risco que estaba bajo el agua, pero esa tranquilidad pasajera se acabó cuando las olas lo empujaron otra vez hacia las aguas mortales.
Mucha gente llamaría milagro al hecho de que German quedó mas cerca de los riscos a los que yo me habia aferrado, permitiendole salir de aquel infierno azul.
Con el sentimiento de alivio después del peligro recibimos Adrian, la gente y yo a nuestro compañero y hermano. Pasando unos minutos en los que tomamos aire y nos tranqilizamos nos dimos cuenta de la magnitud del problema, ya que, a pesar de que Adrian les pidió ayuda a las personas que ahí estaban y éstos acudieron al llamado, no tenían muchas opciones para salvarnos, asi que se dedicaron a ver la secuencia de actos de la terrible obra.
Cuando salimos y nos sentimos vivos a pesar de los raspones que nos propinaron aquellos riscos, Adrian nos dijo, palabras más, palabras menos: - Imagínate, yo aquí viendolos y sin poder hacer nada, ya estaba pensando en qué le iba a decir a la mamá de German. Ya cuando ví que nos estaba jalando el mar les grité a las chavas que estaban ahí, "hey, trae a los muchachos nos estamos ahogando" y dicen ellas "¿Quééé?", "que nos estamos ahogando", y ya vi que venia un muchacho, pero como sin ganas, ¿Pues qué podía hacer?, nomas vernos.

Ese fué el momento mas amargo del viaje, aunque falta narrarles más. (continuará...)